dissabte, 26 de gener de 2013

Irene de Andrés y las ruinas modernas

www.diariodeibiza.es
25.01.2013 
                                                             Irene de Andrés. DI


Esta semana expone ´Idea. Donde nada ocurre´ en el Casal Solleric de Palma

La joven artista Irene de Andrés (Ibiza, 1986) ha inaugurado esta semana en el Casal Solleric de Palma una exposición titulada ´Idea. Donde nada ocurre´, una reflexión sobre las utopías inacabadas y las ruinas modernas a partir de un ejemplo ibicenco notorio: la estructura de la discoteca Idea, en Sant Antoni, que durante 24 años formó parte del paisaje urbano. Irene de Andrés ha obtenido ya, en su todavía breve trayectoria artística, importantes reconocimientos por sus trabajos, y ha realizado diversas exposiciones, tanto colectivas como individuales, en salas y galerías de Madrid y Barcelona, entre otras ciudades.


Cuando las ruinas han inspirado a los artistas lo han hecho casi siempre desde una perspectiva que seguimos denominando ‘romántica’, es decir, como metáfora del paso del tiempo y la decadencia. La ruina es un elemento muerto en un paisaje vivo, el recuerdo o la huella de otros en un mundo que es el nuestro: desde un templo griego a un castillo medieval. En los últimos tiempos, sin embargo, se ha empezado a reflexionar sobre las ‘ruinas modernas’: construcciones casi siempre especulativas, contemporáneas, que forman parte también de un paisaje contemporáneo, y que proceden de los delirios inmobiliarios de las últimas décadas en España: parajes ocupados por urbanizaciones abandonadas, hoteles inacabados, proyectos vacacionales frustrados antes o poco después de su inauguración. El espacio que ocupan –lo que Julia Schulz-Dornburg ha llamado «una topografía de lucro» en su libro ‘Ruinas modernas’ (Ed. Àmbit, 2012)– sugiere una reflexión que se viene realizando en diferentes campos, desde la sociología hasta el arte.

En este contexto hay que encuadrar la interesante reflexión fotográfica que Irene de Andrés (Ibiza, 1986) está llevando a cabo con su amplio proyecto de ruinas modernas en Ibiza y del que podrá verse una pequeña muestra en el Casal Solleric de Palma. La exposición, titulada ‘Idea. Donde nada ocurre’, es la última de la serie ‘Hipervincles’, concebida especialmente para la Zona Base, el antiguo y subterráneo aljibe del Casal Solleric.

La fotógrafa ibicenca cerrará de este modo un ciclo comisariado por Pau Waelder y el también ibicenco Fernando Gómez de la Cuesta, y que ha llevado hasta este emblemático espacio mallorquín a artistas como Martin John Callanan, Robert Gutiérrez y Carlos Aires, entre otros, siempre en torno a un ambicioso proyecto: «realizar una reflexión a partir de los efectos, conceptos y desarrollos estéticos que la globalización viene produciendo en nuestro modo de vivir y, por auténtica inmersión, en nuestra forma de comunicarnos, de expresarnos, de documentar o de crear», según señala Gómez de la Cuesta, para quien el trabajo de Irene de Andrés encaja perfectamente en el proyecto, pues «se trata de una interesante exploración de las utopías inacabadas que propició el boom turístico y, por tanto, es también una aproximación a un aspecto de la globalización desde una mirada a su tierra natal, Ibiza».

Utopía inacabada
Idea era el nombre de una discoteca en Sant Antoni que no llegó a materializarse. Empezó a construirse en 1987 pero la falta de permisos hizo que la obra se detuviese en su primera fase: una sólida estructura que no fue demolida hasta 24 años después (abril de 2011), por lo que ‘Idea’ no llegó a ser nunca una discoteca pero sí una ruina moderna que ha formado parte de un territorio en el que, además de otras edificaciones, había y sigue habiendo también otras discotecas. A Irene de Andrés le gusta más la palabra ‘territorio’ que ‘paisaje’ para referirse a la ubicación de estas ruinas de hoy que son también, en muchos casos, arqueología del futuro.

“Creo que ‘territorio’ es un concepto que encaja mejor con lo que quiero expresar en mis fotografías –afirma la artista ibicenca–. Se trata de un lugar que asociamos al turismo, a la construcción, a la gente que habita en él, y en el que existen también estas ruinas asimiladas que ponen en cuestión la utopía misma que pretendían y que también nos representan».

La discoteca frustrada Idea es solamente una de estas ruinas ibicencas contemporáneas en las que Irene de Andrés ha trabajado últimamente con su cámara, pues la isla alberga otras muchas –como el Festival Club de Sant Josep– que también ofrecen la posibilidad de reflexionar sobre estos no-lugares, estos espacios que ha generado la industria turística y que se han mantenido como monumentos vacíos, sin definición: monumentos que pueden observarse como metáforas no ya del paso del tiempo (es decir, a la manera romántica), sino más bien como signos inquietantes de la sociedad contemporánea que busca el lujo y la diversión a cualquier precio y en cualquier lugar, sin importar el paisaje que altera y destruye.

Pero sin duda la exposición que se inaugura en el Casal Solleric la semana que viene ofrece también la posibilidad de una percepción doble, pues al vacío que representaba la estructura de la discoteca Idea se suma ahora la ausencia misma de la ruina desde el pasado año en que fue demolida y retirada definitivamente, por lo que las fotografías –y toda la documentación anexa que también se presenta en la muestra, con un vídeo y dos instalaciones– de Irene de Andrés pueden verse como un documento artístico y sociológico de un objeto que es también un concepto turístico de relieve enIbiza –la discoteca– y cuya presencia efímera está llena de significados extrapolables y profundos.